viernes, 28 de enero de 2011

La felicidad (4)


La felicidad es aquel sentimiento de bienestar emocional que nos comunica con nuestro ser interior para descubrir lo mejor de nosotros mismos y de nuestro alrededor.

Una vida en armonía con nosotros mismos y con los demás, de acuerdo con nuestros valores y en el pleno desarrollo de nuestros talentos y habilidades, nos brinda la seguridad de que ocupamos nuestro lugar en la vida y de que estamos cosechando una existencia de prosperidad emocional.

El equilibrio de la mente, el positivismo y el control sobre los nuestros pensamientos para desechar los negativos y potenciar los positivos, incidirá en una calidad de vida que nos aportará un estado natural de alegría interior, que generará en el exterior experiencias de dicha y de gozo en las cuales los obstáculos se afrontarán como retos que nos mostrarán nuestra fortaleza interior y capacidad de adaptación y nos servirán para que nos conozcamos mejor a nosotros mismos.

Los factores que nos acercan a la felicidad son, entre otros:

  • La realización personal
  • La creatividad
  • La plenitud
  • La flexibilidad
  • La aceptación
  • El desapego
  • La paz interior
  • La confianza en nosotros mismos y en la vida
  • Centrarse en cada instante
  • La autoestima
  • Valorar los pequeños detalles y apreciar lo bueno en los demás
  • Abrirse a lo inesperado

Además, conseguir un estado de felicidad emocional depende en gran parte de nuestra capacidad de no resistencia al cambio, de escucharnos a nosotros mismos y a los demás, de dejar atrás los miedos y las dudas y de atreverse a experimentar la libertad de ser uno mismo en el respeto a los demás y por todo cuanto nos rodea.

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lunes, 10 de enero de 2011

Llorar de felicidad


Llorar de emoción o de felicidad es un llanto que normalmente tendemos a reprimir sobre todo si lo hacemos en público.

Curiosamente, es un tipo de llanto cuyas lágrimas nos conectan con el gozo, la felicidad o la dicha de un/os momento/s en base a la rememoración de una emoción generada antaño la cual traemos a la memoria y cuya vibración es tan fuerte y profunda, que nos provoca una situación emocional latente que aflora en forma de lloro que bien pudiera considerarse una sonrisa interior.

Llorar de felicidad es un acto que podríamos permitir que se manifestara en toda su extensión en lugar de tratar de pararlo, no obstante, en público es algo que solemos hacer en base a la discreción, vergüenza o decoro. Sin embargo, son lágrimas de alegría, de nostalgia que nos aportan la calidez de un momento o época tan sublimes que todavía nos hacen vibrar a flor de piel.

Entonces, ¿por qué reprimir este acto tan bello y significativo?

Si lloramos de emoción por algo que nos causa dolor, con las lágrimas liberamos el sufrimiento y si lo hacemos por la alegría que el llanto trae al ahora, entonces, mayor motivo para seguir abriéndonos a él.

Llorar de felicidad:

  • Nos acerca a nuestra dimensión más humana y nos hace sentir vivos.
  • Nos ancla en el ahora, aunque nos recuerde el pasado pues el llanto sucede aquí y ahora.
  • Nos enseña que vale la pena vivir.
  • Es una forma peculiar de sonreír.
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martes, 7 de diciembre de 2010

El encuentro con la paz interior (2)

Hallar la paz interior es posible, si nos detenemos e intentamos dejar atrás los lastres, que nos perjudican y nos condicionan, gracias al perdón y al desapego. En la paz y en el encuentro con uno mismo también influyen factores como:

-La autoestima: Potenciar la autoestima es una fuente directa de acceso a nuestra paz interior ya que cuanto más nos amemos, más bien nos sentiremos con nosotros mismos y cuanto más bienestar atraeremos hacia nuestra vida, más mejorarán nuestras relaciones y más cerca estaremos de conseguir nuestros objetivos.

-La energía positiva: Todos somos canalizadores de energía. El hecho de pensar en positivo genera energía positiva que fluye en nosotros y afecta también a las personas que nos rodean. Ello implica que la canalización interna de la energía positiva que generan nuestros pensamientos, se verá reflejada en nuestras vivencies cotidianas y las transformará para mejorarlas sustancialmente.

-El autocontrol: y saber reflexionar para tomar las decisiones adecuadas resulta vital para nuestra experiencia, tomando consciencia de que de los errores siempre se aprende y también de que no hay que tener mido de volver a empezar pero siempre habiendo asumido la valiosa lección a que nos ha conducido el hecho de haber cometido el error.

Así pues, la paz interna nace como consecuencia de tomar decisiones que nos afectan a nosotros y a las personas de nuestro entorno, teniendo en cuenta las circunstancias del momento que nos toca vivir y buscando el punto de equilibro, aunque a veces nos equivoquemos.


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sábado, 20 de noviembre de 2010

El encuentro con la paz interior



La paz interior es un estado al cual todos deseamos acceder y que, de forma natural, ya se halla en nosotros. Sin embargo, para adentrarnos en ella es necesaria una introspección, por ejemplo, siendo conscientes de nuestra respiración pausada o llevando a cabo otras técnicas, entre ellas, la meditación. Pero hay otras maneras a nuestro abasto que nos ayudarán a conectar con nuestro equilibrio emocional y con la quietud:

-Estar en la consciencia del momento presente: es muy importante crear más presencia en la nuestra vida cotidiana y prestar atención a lo que nos está sucediendo en el momento actual. Por esta razón, no hay que dejarse distraer o atormentar por hechos del pasado o de lo que nos pueda suceder en el futuro ya que la clave del éxito o del hecho de encontrar las herramientas para mejorar las circunstancias siempre reside el momento presente, el único escenario en donde todo se desarrolla y en el que, si nos permitimos hacerlo en paz con nosotros, conseguiremos que esa misma paz se manifieste en el exterior. Lo más importante es el ahora, el aquí, lo que estamos haciendo ahora y el ser conscientes de que hay una inteligencia superior y universal que todo lo guía y observa. Sentirla anclada en nosotros es encontrarse con uno mismo.

-El poder de los pensamientos: es tan grande el poder de los pensamientos que, si fuéramos plenamente conscientes de ello, pensaríamos sólo en positivo y automáticamente atraeríamos excelentes resultados en el día a día. Sin embargo, los pensamientos negativos también poseen fuerza creadora, por eso, es vital sustituirlos por los positivos para dejar atrás las preocupaciones que nos esclavizan en el pasado y en el futuro y que, en muchos casos, no dependen de nosotros. Además, las preocupaciones nos impiden confiar en nosotros y en el proceso de la vida.

-El poder de las palabras: es importante medir nuestras palabras y esto también incluye utilizar un tono de voz adecuado, no muy elevado. También evitaremos, en la medida de lo posible, hacer comentarios negativos, despectivos o de crítica.

-El poder de nuestras acciones: Toda acción tiene una consecuencia, según la ley del karma, de la causa y el efecto. Por tanto, recibimos lo que damos o lo que hemos dado en forma de experiencia presente. De hecho, a través del karma nos vienen experiencias gratificantes y satisfactorias, y también algunas otras que no vivimos de esta manera pero que, si sabemos gestionarlas superando el sufrimiento inicial, nos brindarán una valiosa lección. Una vez integrada la lección nos sentiremos en paz con nosotros mismos, más seguros y más sabios, aunque el verdadero secreto reside en aceptar con serenidad lo que nos trae el instante, confiando en que todo sucede por una misteriosa razón que el Universo ha elegido para nosotros y que en algún momento, comprenderemos. En este sentido, actuar correctamente, en función de nuestros valores y principios, es la mejor manera de atraerse circunstancias positivas, de superar desafíos sin resistencias y de sentirse en paz con uno mismo y con los demás.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

La felicidad (3)


La felicidad reside en la satisfacción y la aceptación de lo que nos sucede y en el ensalzamiento de lo positivo de cada experiencia. Sin embargo, la verdadera felicidad se basa en la fortaleza, la confianza y la serenidad ante el conflicto y en la seguridad y en la fe en la propia capacidad para resolver las situaciones. La felicidad va de la mano de la intuición, que escucha a la guía y la voz interior y no teme a lo desconocido, a lo imprevisto o a lo inesperado.

La verdadera felicidad es un estado interior de no apego que no depende del lujo, la exclusividad o la ostentación sino que va siguiendo el camino del impulso cósmico en un diálogo interior apacible que va marcando sus huellas en el camino exterior que dibuja cada circunstancia. De este modo, la felicidad nace del instante y mira lo que tiene ante los ojos, suavizando las emociones y los juicios. Así pues, la verdadera felicidad aparta la crítica, la duda, la hipocresía y la testarudez, adaptándose al presente y agradeciendo cada paso con el firme convencimiento de que la sabiduría del Universo está de nuestro lado y de que nos toca jugar en las inmensas posibilidades que una mente abierta y lúcida intuye, sabe y vislumbra gracias al optimismo, la sensatez, el equilibrio y la inteligencia de un corazón lleno de amor y perdón por uno mismo, por los demás y por todo cuanto nos rodea.

La felicidad sabe escuchar y analizar con calma las emociones para tornarlas apacibles y embellecer así nuestros sentimientos para descubrir la belleza de nuestra luz interior y la de los demás, en una balanza de empatía, dulzura, paciencia, tolerancia y humildad.

La persona auténticamente feliz es serena, alegre, honesta, generosa y se nutre de la belleza que el momento presente nos regala en lo cotidiano para convertirlo en mágico, único y sublime.

sábado, 16 de octubre de 2010

La felicidad (2)





La felicidad pudiera definirse como un estado mental de plenitud y de paz interior en sintonía con nuestro entorno.

La felicidad implica aceptación, autonomía, equilibrio, confianza, flexibilidad y desapego, sin dependencias ni hábitos adictivos que esclavicen nuestras emociones y condicionen nuestros comportamientos. De esta manera, la felicidad es consecuencia de la libertad y de la opción de ser uno mismo, haciendo las cosas de corazón y no porque nos sintamos obligados a llevar a cabo un rol social determinado para agradar y recibir aprobación, dejando a un lado aquello que más deseamos para sentirnos a gusto con nosotros mismos, siempre desde el respeto hacia nosotros y hacia los demás.

En la felicidad respiramos con nuestras circunstancias, sintiendo como cada momento nos expande en la serenidad del ser, fortaleciéndonos en la adversidad y conociéndonos a nosotros mismos en la superación de los obstáculos, consecuencia inevitable del avance en el cambio.

La felicidad permite ser y dejar ser, fluir y dejar fluir aceptándose a uno mismo y a los demás en la plena confianza en el instante, fugaz y efímero, y liberándose del miedo a lo desconocido e imprevisible. La total apertura a lo que nos trae cada momento deja atrás la resistencia a lo que es y nos abre a recibir la lección de nuestra alma.

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martes, 28 de septiembre de 2010

La felicidad (1)


La felicidad debe ser acogida como una referencia interna que no debería medrarse o aumentarse por factores externos ligados al resultado, sino al proceso en sí mismo pues la única vinculación con los resultados nos esclaviza. De este modo, integramos la felicidad como un estado natural del ser (tal y como plantea Jorge Bucay en El camino de la felicidad), que ni tan siquiera está condicionado por la presencia o ausencia de obstáculos ya que una vida totalmente solucionada no plantea ningún reto personal. Sin embargo, solemos vivir la felicidad momentáneamente en función de las circunstancias y eso nos hace ser esclavos del exterior.

Los obstáculos en la vida nos ofrecen la oportunidad, si sabemos manejarlos o superarlos, de ampliar nuestra perspectiva y capacitarnos para un nivel superior de entendimiento. Abrirse a la enseñanza que nos transmite cada obstáculo depende de altas dosis de paciencia, tolerancia, flexibilidad, fortaleza interior, fe y del hecho de ser racional para saber distanciarse por unos momentos del obstáculo que vemos como un peligro o como algo negativo con el objetivo de analizar la situación de forma objetiva. Esto nos distancia o protege del sufrimiento.

Respecto a la felicidad tendremos en cuenta que:

√ Cuando aprendes a no tomarte las cosas personalmente, ves a las personas realmente como son (harían lo mismo contigo que con otra persona).

√ No debemos ilusionarnos falsamente en algo ya que la idealización nos lleva a ideas totalmente ilusorias, que no concuerdan con la realidad. Del mismo modo, tampoco debemos ser demasiado desconfiados o malpensados.

√ Hay que tener claro que las cosas no son siempre como nosotros queremos. Por tanto, no tiene sentido aferrarse a algo, pues todo es transitorio. Cuánto más queramos tener el control, más nos preocuparemos por detalles que no tienen porque depender de nosotros. En este sentido, el desapego nos enseña a vivir y dejar vivir.

La libertad, el amor, la paz, la motivación y las ganas de vivir nos acercarán a la felicidad.

¿Cuál es vuestro secreto para la felicidad?
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