lunes, 13 de julio de 2015

Sentir



Sentir implica no perderse en el transcurso de la vida, no dejar que se nos escape, sinó ser conscientes del ahora y permanecer atentos.  Si nos distraemos y nos dejamos atrapar o cautivar por una realidad engañosa, nos dispersaremos y acabaremos sintiéndonos perdidos.


Tomar consciencia del regalo de nuestros cinco sentidos y abrirnos a nuestros sentimientos, sentirlos plenamente, nos ayudará a conocernos, a mantenir nuestra mente atenta y clara y también a vivir el instante.   


Sentir constituye el preciado regalo que hemos venido a redescubrir. Cuando intensificamos nuestros sentidos y sentimientos, podemos sentirnos vibrar interiormente e incluso llegar a llorar de emoción o alegría. Es en este preciso estado cuando nuestros sentimientos, las sensaciones, nuestras visualizaciones o sueños tienen más posibilidades de cobrar vida y, por tanto, de convertirse en reales.  La continuidad y la constancia hasta que seamos capaces de crear el poderoso hábito de sentir a plena conciencia, completamente, nos convertirá en los creadores que todos hemos venido a ser pero para eso  se requiere firmeza o convicción y la fortaleza de no dejarnos arrastrar o afectar por el trasiego del exterior el cual siempre nos engulle o anula para convertirnos en esclavos de una realidad que nos maneja a su antojo. Además, una vida estresante siempre acaba minando nuestra salud. 



El silencio resulta un gran sanador que nos ayuda a reencontrarnos con nuestro espacio interno a través de la meditación u otras técnicas de introspección. 


Sentirse vivo, disfrutar del tiempo libre e incluso darnos permiso para ser niños, aunque sólo sea breves instantes, constituye la mejor estrategia para sentir nuestro ser, reconciarnos con lo que realmente somos, libres de expectativas ajenas.

Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Texto e imágenes inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual 
Técnica ilustración: Pastel blando

domingo, 19 de abril de 2015

Héroes anónimos

Héroes anónimos son aquellas personas excepcionales que para llevar a cabo un propósito noble o altruista lo dan todo a cambio de nada o de poco. Se trata de grandes personas que dignifican la raza humana y que nos recuerdan no con palabras, sino con su ejemplo, que en nosotros existe una parte que nos ennoblece y que podemos desarrollar con compromiso y responsabilidad. Son personas que lo dan todo desinteresadamente a pesar de los obstáculos. 

Estas personas obedeceden a su corazón y no sirven a los intereses de una masa crítica manipulable e influenciable que responde a intereses materialistas u egoístas. 

Imagen registrada*
 


Los héroes anónimos son seres humanos asertivos que sirven a su propósito y que han aprendido a renunciar a todo aquello que los aleja de su misión de vida para centrarse en lo relevante, en lo auténtico, en lo que guía sus vidas. Han aprendido a alejarse de las distracciones para luchar por lo que desean ardientemente, enfocándose únicamente en ello. Son personas que se dan a los demás sin olvidarse de ellas mismas y que aman lo que hacen. Ayudan sin interferir y contribuyen a que este mundo sea un lugar mejor donde vivir. No esperan ni necesitan el éxito ni el reconocimiento ni la aprobación de los demás, simplemente, siguen adelante con lo que su alma les pide: la ayuda a algún colectivo humano -necesitado de la sociedad-, a los animales, al medio ambiente, etc... Son personas que no dañan a los demás y que ejemplifican con sus actos la constancia, la honestidad, el coraje, la solidaridad y la generosidad. 

Una sociedad de valores está integrada por estos héroes anónimos que sin pretenderlo ni ansiar la gloria o la fama, reúnen los valores inherentes a esta sociedad de valores como la  integridad. Se trata de personas que más que pedir o recibir, dan, y su ejemplo inspira a muchos. Luchan por el bienestar de aquellos a los que defienden y a los que entregan sus vidas. 

Así pues, los héroes anónimos son personas con vocación y servicio a los demás y cuyo actos resultan un ejemplo a seguir.       

Autora texto e imagen: María Jesús Verdú Sacases
Texto e imagen inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual 
Técnica imagen: Acuarela      

jueves, 9 de abril de 2015

Agradecimiento y mención especial a la escritora chilena Andrea Martel Sotomayor

Charlas con emoción
Andrea Martel en la presentación de su libro

Quiero agradecer a la escritora chilena Andrea Martel Sotomayor que me haya referenciado como fuente en su libro Magia y emoción, una sola cuestión. Su link en Amazon es http://amzn.com/0989632415 y os recomiendo su lectura.  Se trata de un libro apasionante para implementar la inteligencia emocional en nuestras vidas. Es una guía gracias a la cual aprenderás a poner en práctica la visualización y a identificar los patrones que condicionan nuestras vidas. En este libro Andrea también desarrolla la reflexión como base del crecimiento personal. No os lo perdáis. 

Andrea Martel es una experta en inteligencia emocional y actualmente está trabajando con una universidad en un proyecto de educación emocional para alumnos de educación superior. Su blog es https://andreamartelsotomayor.wordpress.com/ 

Andrea analiza mi artículo: "El agradecimiento como forma de vivir el día a día" (publicado en este blog: Enlace) en el capítulo 9 de su libro titulado "El agradecimiento como forma de vida". Es algo que le agradezco de corazón y que me ha gratificado enormemente. 

He contactado con Andrea, la cual me ha facilitado un interesante artículo de su autoría sobre la Inteligencia Emocional y que yo he ilustrado con mis dibujos.  Os lo inserto a continuación:

INTELIGENCIA EMOCIONAL

La sociedad nos ha educado (tanto la que obtenemos de parte de nuestros padres como la de la escuela y luego Universidad o Instituto) buscando principalmente la inculcación de ciertos valores tradicionales para ser “buenas personas”, así como el logro de un “buen profesional” que conozca bien sobre su trabajo. Sin embargo, no creo equivocarme al decir que la gran mayoría de estas “buenas personas” y “buenos profesionales” ignoran lo básico del mundo de las emociones y de los sentimientos. Y no es difícil darse cuenta de ello al ver que las frustraciones del hombre/mujer convergen en desviaciones en los valores adquiridos y en profesionales incompetentes. No necesariamente porque no conozcan sobre su especialidad, sino por decisiones erradas tomadas en situaciones de presión, competitividad, frustración, dolor, etc. Así mismo, encontramos “buenas personas”, pero infelices en su vida personal, pues no han sabido “manejar” sus relaciones amorosas, ya sea con su pareja o con sus hijos, lo que nos ha llevado a un desastre social de actualidad: separaciones, divorcios, violencia intrafamiliar, disputa de los hijos, juicios por compensaciones económicas y pensiones alimenticias, etc.…
Imatge inserida 10La realidad emocional a la cual nos enfrentamos diariamente dice relación con:
  • Falta de comunicación, comprensión, tolerancia, iniciativa, motivación, falta de tolerancia a la frustración, primero consigo mismo y luego entre las parejas, padres e hijos, profesores y alumnos, subalternos y jefes, colegas, amigos, etc.,

Resultado de este escenario:
  • Enormidad de conflictos personales entre las parejas, padres e hijos, en las empresas, en las escuelas, etc., que llevan finalmente a rupturas matrimoniales, cesantía, suicidios, asesinatos, bajos rendimientos laborales, inasistencias a clases, agresiones en las escuelas, etc.
Es así que, a la fecha, existe un enorme vacío en nuestra educación, que conlleva una gran necesidad:
  • Fomentar la expresión y control de las emociones y las relaciones personales constructivas y enriquecedoras entre los estudiantes de nuestro país, con el fin de formar no sólo conocedores de materias y técnicas, sino también personas felices, auténticas y líderes de sus propias vidas. ¡Es Inteligencia Emocional!
Así como es factible desarrollar la inteligencia racional o cognitiva por medio del estudio constante y permanente, también se puede desarrollar la inteligencia emocional que cada uno de nosotros posee.
Imatge inserida 3
 ¿Cuándo es tiempo de comenzar a desarrollar la Inteligencia Emocional?
  • Es ahora. Porque mientras más tiempo pasa, más arraigados tenemos nuestros patrones de conducta y más difícil se hace el modificarlos.
¿Qué tan tempranamente se pueden aplicar procesos de desarrollo formal de la Inteligencia Emocional?
  • Ya en la pre escolaridad se pueden aplicar ciertas técnicas sencillas de resolución de conflictos, de buena convivencia, de tolerancia a las frustraciones, del aprendizaje a compartir sus pertenencias, sus vivencias, sus carencias, etc., a través de técnicas de repetición, por ejemplo. Probablemente no tomarán conciencia aún de lo que están haciendo, pero aprenderán por repetición.
La emoción inteligente favorece las relaciones humanas. Nuestra vida gira en torno a las personas, esposa, pareja, hijos, padres, jefes, colegas, subalternos, tíos, primos, amigos, clientes, proveedores, contador, entrenador, etc.… Podría seguir por largo rato enumerando diferentes roles de personas que forman parte de nuestra vida diaria, pero la idea es entender de que somos seres sociales, insertos en un mundo de relaciones sociales diversas y que nos pasamos los días interactuando con estas personas. Algunas más cercanas que otras, pero de la gran mayoría de ellas, necesitamos algo. El que lo consigamos o no, va a depender en gran parte, de la forma en que negociemos y nos relacionemos con ellos, la emoción que le impregnemos a la conversación y el amor que transmitamos en el mensaje.
Puede parecer cursi, decir que toda conversación y mensaje a transmitir tiene que llevar emoción y amor, sin embargo, esto no significa que abracemos y besemos a cualquier interlocutor, sino a transmitir franqueza, equidad, ética, libertad, tolerancia, respeto, y a su vez fuerza en el mensaje. Sin embargo, muchas veces no somos capaces de transmitir esto, principalmente por nuestros miedos. Miedo a perder en la negociación, miedo a quedar como tonto, por no tener un argumento sustentador, miedo a la gente que está presente, bueno… la infinidad de miedos que nos acompañan en nuestras vidas.
 


El desarrollo de la Inteligencia Emocional es una necesidad que pide a gritos nuestra sociedad, una sociedad sumida en los conflictos emocionales, sin encontrar salida a ellos. Sin embargo, aún así, los gobiernos de turno, hacen vista gorda a esta tan latente realidad. Se hace cada vez más imperioso iniciativas serias y de largo aliento que incluyan el desarrollo de la Inteligencia Emocional como parte integrante de la educación, desde la Pre escolaridad hasta la educación superior. Es claro que esto involucra un cambio radical a la educación actual, dado que los actuales profesores tampoco han sido formados en la Inteligencia Emocional y formar a profesores que han trabajado toda una vida a la usanza tradicional no es una tarea fácil, por lo arraigado del sistema que ya tienen y porque las antiguas generaciones también llevan con mucho arraigo la tesis de que los sentimientos y emociones no se exteriorizan ni se expresan. Sin embargo, las nuevas generaciones tienen mucho que decir, pues vienen más sensibles, y más abiertos a la expresión de sus emociones y sentimientos. Lo claro y urgente es que hay que empezar ya. ¿Por qué?:
  • Porque algunos profesores carecen de dicha educación.
  • Por qué estudios realizados por la UNESCO y otros reconocidos estudios indican que la base del aprendizaje está en las emociones.
  • Porque la realidad de hoy en día nos muestra un alto índice de violencia escolar, la cual se replica finalmente en nuestro diario actuar.
  • Porque hoy en día hay una epidemia de “infelicidad” en nuestra sociedad. Y la verdad, es muy difícil salir de ese estado permanente en el cual se sitúa la mayor parte de nuestra sociedad, pues no saben, no tienen la más remota idea de cómo salir de ahí. Claro, si nadie lo enseña.
Desgraciadamente yo tampoco tengo la verdad ni tampoco conozco el camino seguro hacia una vida plena personal y social (“felicidad”). Es sólo mi verdad, mi opinión y ésta es, que la “felicidad” no se construye con más conocimientos en nuestras áreas de trabajo, ni haciendo mejores negocios, ni adquiriendo más cosas materiales. Eso sin duda nos va a hacer más especialistas en nuestras materias, más cotizados en el mercado laboral, podremos aspirar a mejores sueldos, podremos tener un mejor auto, una gran casa, vestimenta de marca, etc.… Sin embargo, si este crecimiento laboral  no va acompañado de un crecimiento en nuestra esencia, esto es, en un crecimiento personal, social y espiritual, entonces estaremos lejos de conseguir la “felicidad”. Por el contrario, si nos educamos primero en nuestro crecimiento personal y social, entonces los aprendizajes de vida y la sabiduría que emana del alma nos llevarán al desarrollo profesional y laboral. ¡Es inteligencia emocional!
“Yo prefiero hacer y equivocar a no hacer nada e ignorar. ¿Y tú?”
“No importa si nos equivocamos en el camino, siempre habrá cómo corregirlo”.

Andrea Martel Sotomayor
 Autora texto: Andrea Martel Sotomayor
Ilustraciones: María Jesús Verdú Sacases

sábado, 21 de marzo de 2015

Hacer voluntariado

Colaborar como voluntario es algo que nace del corazón, no debe hacerse porque uno se sienta obligado a ello sino por vocación, de forma desinteresada. Se puede prestar voluntariado para favorecer a colectivos como los niños, las personas de la tercera edad, los desempleados o los animales u otras actividades relacionadas con el medio ambiente.

Cuando el voluntariado se ejerce por vocación, se pierde la noción del tiempo, nos gratifica enormemente, nos llena y nos hace sentirnos útiles. Encontrar nuestro lugar en una organización honesta y afín a nosotros nos ayuda a crecer y a madurar como individuos entre otras cosas porque se aprende y se ejerce el compromiso, la implicación y la responsabilidad. 

Imagen registrada*
 

Ser voluntario en una asociación sin ánimo de lucro, ONG u otras organizaciones altruistas o que velan por el bienestar de la comunidad nos ayuda a desarrollar valores como la tolerancia, el respeto, la empatía, la comprensión, la paciencia, la fortaleza, la solidaridad y el altruísmo, sobre todo cuando damos sin ser retribuídos o sin esperar mucho a cambio. El voluntariado nos hace humanos y nos ayuda a entender las necesidades de los demás y, si, además, no los juzgamos, aprenderemos a desarrollar la mente neutral. El trabajo solidario con los animales, en especial, si en la infancia hemos estado en contacto con mascotas o animales domésticos, hará que nos sintamos niños, sobre todo,  cuando cuidamos de las crías de los animales, como los cachorros, siempre muy activos y con ganas de jugar. El contacto con los cachorros puede agotarnos pero nos hacen felices, repletos de una energía que nos desconecta de las preocupaciones del mundo y que nos hace valorar lo sencillo, lo auténtico. Esta energía también se experimenta en contacto con los niños.

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Existen líderes, emprendedores que llevan a cabo proyectos sociales para mejorar su comunidad y que tienen la seguridad o confianza en ellos mismos necesarias para ello, la fuerza que les hace superar los obstánculos. Personas como ellos son un ejemplo a seguir y  contribuyen a concienciar a otras personas, al respeto hacia los colectivos por los que trabajan o dedican sus vidas.

Autora texto e ilustraciones: María Jesús Verdú Sacases
Técnica ilustraciones: Pastel blando / Acuarela    
Texto e ilustraciones inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual

sábado, 22 de noviembre de 2014

El perdón según los ángeles y las hadas

El perdón es una herramienta para sentir nuestras alas de libertad y despojarnos de cargas absurdas que todavía seguimos arrastrando. Son cargas que nos hunden más y más en el fango de nuestra prisión mental donde el ego se complace en someternos sin percatarnos de ello. 

Con el perdón llega la comprensión de las actitudes ajenas y la consideración por quienes nos dañaron o, al menos, pensar en ellos con respeto y compasión. Esta nueva visión provoca cambios de comportamiento no sólo en nosotros sino en los demás. Se trata de una actitud que nos ennoblece y que nos hace humanos.

 Imagen registrada en Safe Creative*
 

Los destellos del del corazón de una hada o de un ángel emiten vibraciones de compasión y amor incondicional por todos los seres vivos especialmente porque tienen la facultad de mirar sin juzgar desde su ser directamente al interior de emociones ajenas humanas que necesitan ser sanadas y transformadas para su mayor bien y evolución. Por tanto, abrirse a esos seres de luz posibilitará un cambio interno con efectos proporcionales en la realidad exterior.

Sentir su abrazo de luz resulta una bendición que nos abrirá a una nueva percepción del mundo y sobre todo a un arraigo del poder de la imaginación en la semilla de cada una de nuestras experiencias.

Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Texto inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual
Técnica ilustración: Pastel
Texto extraído de mi libro de descarga gratuita: Reflexiones de Hadas y Ángeles de Bubok Editorial
Reflexiones de Hadas y Ángeles
    

viernes, 15 de agosto de 2014

Los niños y los animales (2)



Los niños tienen una sensibilidad especial cuando eligen a sus mascotas. Entre sus mascotas y ellos existe un lazo que a veces parece mágico. De hecho, cuando los niños eligen a sus mascotas, la mascota percibe al niño como a ese ser que va a formar parte de su vida y desde que ve al niño, adopta ante él una actitud de simpatía, juego, seguridad y ternura para cautivar al niño. Esta actitud incita al niño a elegirla aunque sorprendentemente a veces parezca que sea la mascota quien haya elegido al niño, teniendo en cuenta su actitud. De hecho, mascotas que en su grupo originario animal mantienen actitudes solitarias o de timidez, ante el niño, que ellas intuyen que va a ser su nuevo compañero, se sienten completamente integradas, seguras, protegidas y a salvo sobre todo cuando el niño las toma en brazos. Cuando el niño a primera vista sabe que ésa va a convertirse en su mascota puede ser que le encuentre al instante un nombre tan idóneo, que incluso sorprenda a los adultos la sabia y rápida elección del niño. Empieza entonces un lazo entre el niño y el animal que va a marcar a ambos y donde van a compartir entrañables momentos de juego y de compañía. 

Las mascotas, sobre todo, los perros son fieles amigos que no guardan rencor y que darían la vida por sus amos: los niños y los adultos. 




Los animales nos enseñan lecciones de vida, empezando a no juzgar pero aunque no puedan hablar, su inteligencia hace que siempre encuentren el modo para comunicarse con el niño. Estar con su mascota va a hacer que el niño se sienta bien y aprenda a compartir. Los animales domésticos constituyen un regalo para nosotros y por eso estar con ellos resulta tan gratificante al sentirnos acompañados y protegidos. Sin embargo, los animales salvajes que viven en plena naturaleza también son un regalo para la humanidad la cual debe velar por ellos y por su hábitat. 


Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Texto inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual
Técnica ilustración: Pastel

sábado, 8 de febrero de 2014

Los niños y los animales


Los niños mantienen una relación especial con sus mascotas, compartiendo juegos y momentos, algunos de los cuales seguirán recordando incluso en la edad adulta. La simpatía de muchos animalitos los hace conectar con el alma de los niños y mantiene viva su relación. De hecho, hay mascotas que mantienen un lazo mucho más afectivo con los niños pues su corta edad los mantiene en la inocencia, en la alegría y en el ahora, algo que los animales domésticos también experimentan.

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Lo que más suele gustar a los niños es estar con sus mascotas desde que éstas son unas crías y experimentar junto a ellas el crecimiento, algo que les unirá y creará lazos afectivos relevantes. De hecho, las crías de los animales son afectuosas, necesitan protección, rezuman dulzura y les encanta jugar. Suelen tener tanta energía como los niños y esto crea un punto en común que les convertirá en amigos. De este modo, los niños aprenden a interactuar con los animales, a ser responsables de ellos y a conocer sus necesidades. Además, se comunicarán entre ellos con un lenguaje especial, propio en el que la creatividad y la afinidad hará que se arraiguen tanto en el ahora que, a veces, no serán conscientes del paso del tiempo que ambos comparten con agrado.

Estar con animales es una manera de aprender a trabajar en equipo, de mostrar los sentimientos, de dedicarnos a los demás, de ser compasivos y tolerantes y sobre todo de disfrutar del lado más simpático de la vida que los niños conocerán a través de sus animalitos.

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Los animales no son rencorosos, por eso, nos enseñan amor incondicional y el verdadero sentido de la amistad. Aunque no hablen nuestro lenguaje no por eso dejan de prestarnos atención cuando les hablamos y les miramos y, sorprendentemente, nos entienden pues algunos animales son muy inteligentes y su instinto les conduce a ser muy receptivos, comunicativos e intuitivos. Todos recordamos a nuestras mascotas cuando éramos niños, ellas nos hicieron sentir mejor, compartiendo experiencias que siempre formarán parte de nosotros y que nos convirtieron en individuos más íntegros, abiertos y comprensivos.


Autora texto e ilustración: María Jesús Verdú Sacases
Texto inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual
Técnica ilustración: Acuarela