domingo, 5 de agosto de 2012

Momentos de oportunidad


En tiempos de crisis, aprendemos a no dejarnos caer, de nuestros errores, a ser responsables y a reconocer nuevas oportunidades, haciendo lo que amamos, aunque nos resulte duro abrirnos paso. Nos transformamos y queremos estar en paz. Aprendemos a creer en nosotros mismos, valorando nuestras prioridades y descartando lo que ya no nos aporta. Distribuimos mejor nuestro tiempo y nuestras recursos. En el desapego, nos liberamos y aprendemos a ser más libres, más humildes y agradecidos y a dejar de sentirnos condicionados por la materialidad y la vanidad del exterior. Además, se propicia la colaboración y nos sentimos impulsados a ayudarnos y a ayudar a los demás. A veces, un simple gesto puede hacer más de lo que pensamos.


En estos tiempos, nos detenemos, miramos hacia dentro -como un niño inocente que no sabe juzgar ni quejarse-, nos escuchamos y aprendemos a conocernos mejor. Todos tenemos a un sabio en nuestro interior y que nos enseña a ser felices, a tener fe y paciencia. Ese sabio nos conduce a un estado de claridad, donde todo llega y se comparte.

El dolor o nos hunde o nos hace crecer y nos muestra nuestro potencial, nuestra fuerza y cambia nuestra actitud, gracias al esfuerzo por comprender el mundo, en lugar de tratar que éste nos entienda a nosotros.

Aceptar lo que nos pasa, nos conduce a disolver hábitos de resistencia y a abrirnos a una nueva perspectiva que nos conducirá a sendas inesperadas que nos mostrarán lo que realmente somos, en alineación con nuestro propósito de vida que sirve al alma. 

El juicio nos aparta de la verdad del alma. El alma huye de la necesidad de controlar, basada en el desapego y la libertad de ser y es quien nos muestra nuestra verdadera riqueza y las verdaderas riquezas que realmente nos hacen sonreír permanentemente. Y aunque la vida resulte paradójica, es una bendición y un milagro en sí misma que yo agradezco infinitamente cada día.    

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sábado, 4 de agosto de 2012

Rasgar el velo de la dualidad de Andreas Moritz


Estoy entusiasmada con la lectura de este valioso libro titulado Rasgar el velo de la dualidad. Una guía para vivir sin juzgarse y ver con claridad de Andreas Moritz, sin duda, una persona sabia, iluminada y con conciencia de discernimiento y ecuanimidad. Con su obra nos aporta una visión integradora que contribuye a sanar y a enriquecer el mundo, comprendiendo la dualidad como paso previo a la unidad a la que estamos todos destinados. Este libro ya no va a separarse de mí. 

Aquí os dejo un fragmento:

"Si un problema particular, como una dificultad económica persistente o una debilidad física, nos provoca miedo en lugar de alentarnos inmediatamente a buscar una solución rápida, tal vez es porque debemos permitirnos sentir miedo o inseguridad durante un tiempo. No podemos experimentar la intrepidez a menos que primero hayamos experimentado el miedo. Quizás tememos no poder cumplir con las expectativas que los demá tienen acerca de nosotros o cometer errores y que nos juzguen por ello. El miedo se centra en nuestro estado de salud o en la expectativa de tener que morir algún día. 

Saber y aceptar el miedo que sentimos es el primer paso y el más importante para superarlo. "De acuerdo, tengo miedo de hablar por mí mismo" es un ejemplo de cómo podemos trasladar más miedo del dominio subconsciente al dominio consciente. Debemos atrevernos a cometer los errores que tanto tememos y dejar que los demás lo sepan. Así se elimina rápidamente cualquier temor a decepcionar a os demás o a uno mismo.

(...) Tras la máscara del miedo se esconde una oportunidad."        

Extraído de la página 295 de Rasgar el velo de la dualidad de Andreas Moritz. 

Este autor es especialista en medicina ayurvédica, shiatsu, y medicina vibracional. También es el autor del best seller Limpieza hepática y de la vesícula y de libros como Los secretos eternos de la salud y El cáncer no es una enfermedad, entre otros.    

sábado, 19 de mayo de 2012

La belleza del instante



Reconocer y admirar la belleza del instante nos ancla profundamente en el momento presente, en el cual nos dejamos abrazar por él y sólo estamos él y nosotros. En la naturaleza resulta sencillo sentir este estado emocional en el que estamos alerta a las percepciones para captar lo que nos rodea y nos sentimos particularmente relajados por el murmullo del agua, el canto de los pájaros o la brisa rozando las hojas de los abetos. En esos momentos nos abrimos a la magnificencia y la perfección de todo lo que es y podemos apreciarla sin juzgarla, simplemente nos abrimos a su inmensidad y sabiduría, la sabiduría de la madre naturaleza. 

El momento se manifiesta de forma natural y espontánea como una alfombra que se despliega ante nosotros y que abre su telón para que nos fundamos en él y nos sintamos plenamente presentes. Incluso los sonidos de la naturaleza pueden actuar como elementos que nos traen de vuelta al presente, si nos hubiéramos dejado distraer por nuestros pensamientos. 


El susurro de la vegetación, el juego de claroscuros sobre la hierba, la elevación de las montañas o la frescura de la llovizna nos recuerdan que existe belleza en todo lo que vemos y que, cuánto menos juzguemos, más la disfrutaremos, simplemente, contemplándola y llevándola a nuestro ser, ese ser que se activa completamente en el presente y que invita al ego a caerse o a ir tomados de la mano hacia la unidad de la que todos provenimos.
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lunes, 12 de marzo de 2012

Del agradecimiento al reverenciamiento


Un grado superior al agradecimiento lo constituiría el reverenciamiento o reconocimiento de la luz del instante.


Reverenciar el instante no sólo incluye el agradecimiento sino venerar lo sagrado, lo sabio y lo sublime que cada experiencia, elemento o ser encierra. Así pues, existe un pequeño dios en cada persona, en cada animal, en cada vivencia o en cada elemento que nos rodea. Se podría decir que ese pequeño dios ha bajado a aprender a la Tierra aunque en sí mismo es una divinidad que existe en cada uno de nosotros y en todo lo que nos rodea.

Reverenciar el momento nos ancla profundamente en el ahora, nos enraiza con fuerza, nos permite apreciar la perfección de cada momento, la aceptación del karma y confiar en que todos tenemos nuestro papel aquí y ahora, aunque a veces no lo comprendamos. De esta manera, la vida se nos presenta como una paradoja, como un misterio que no siempre se rige por la lógica, como una escuela que nos empuja a alcanzar una mayor conciencia de nosotros mismos y de nuestro alrededor.

A veces, la apreciación de la luz del instante puede hacer que en cierto modo nos sintamos embelesados ante la belleza que se nos muestra, la simple adaptación a las circunstancias o el reonocimiento de la fuerza de nuestro ser.

En la veneración del instante, éste nos cautiva y nos presenta al ahora como el eterno amigo donde el futuro y el pasado no son relevantes pues la atención se centra en lo que es.

Cuanto más fuerte emocionalmente y equilibrado es un individuo mayor capacitación para sumergirse en el aquí y el ahora. Las preocupaciones, los juicios, el dar rienda suelta a las invenciones del ego y el odio o las rencillas son, entre otros, factores que provocan que se nos escape el instante pues nuestra atención queda atrapada en el pasado o en el futuro, ambos completamente inexistentes ahora. De esta forma, es como si viviéramos virtualmente en tiempos que no están y que nos alejan del despertar, del ser que todos somos y sobre todo de sentir desde el corazón y conocer el significado verdadero del amor.

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miércoles, 4 de enero de 2012

El agradecimiento como forma de vivir el día a día


El agradecimiento sentido desde lo más profundo del corazón nos conecta con la abundancia y nos sintoniza con el aquí y el ahora, a la vez que enriquece todas aquellas experiencias que están por sucedernos.

Una persona agradecida eleva su vibración, reconoce la luz en todo y en todos y valora la sencillez y la belleza que le rodean como el más preciado de los tesoros. Además, el agradecimiento nos impulsa a la aceptación y, en ocasiones, a la humildad pues sólo el sensible y el humilde reconoce lo grande en lo pequeño y sabe darle las gracias, reverenciarlo y percibirlo como algo sagrado y perfecto.

Agradecer cada día todo aquello que nos hace la vida más ligera, que nos allana el camino y que nos facilita las cosas es fundirnos con nuestra esencia más humana y desinteresada. El agradeciento es un camino que hará que la vida cada vez sea más generosa con nosotros y nos aporte experiencias que sean como chispas de alegría para nuestro corazón.

El agradecimiento nos hace sonreír y aceptar todas las bendiciones que nos suceden a diario y que otros pasan por alto. Esta es una de las razones por las que el ahora nos alinea con el ahora, sobre todo, porque nos permite reconocer la luz sutil que se halla en todo y que, a veces, no es visible a simple vista pero sí ante la mirada de un corazón agradecido.

El agradecimiento nos convierte en mejores personas y nos empuja a cuidar nuestro entorno como forma de hacer crecer a las razones por las cuales dar las gracias cada día.

Da las gracias incluso a las cosas inanimadas pues en todo reside un alma invisible que capta todas las sensaciones recibidas y que nos retornará la misma moneda de cambio.

Las personas de pensamiento positivo tienen una tendencia natural al agradecimiento, el cual se convierte en el centro de sus vidas y las transforma como por arte de magia.

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martes, 29 de noviembre de 2011

El coraje de ser




Ser uno mismo requiere valentía, determinación y confianza en las propias posibilidades. También implica tomarse con uno mismo el tiempo y la paciencia necesarios para llevar a cabo una introspección que nos empuje al autoconocimiento y a la plena consciencia de nuestras debilidades y fortalezas.

No dejarse influenciar por aquellos que pretenden controlarnos para su propia conveniencia e intereses es otro punto importante para no dejar que nadie nos manipule o confunda.

La soledad puede convertirse en una valiosa herramienta que nos permite conocernos mejor para después poder compartir con los demás todo aquello que hemos experimentado y perfeccionado y que les enriquecerá a ellos.

Llevar a cabo nuestro propósito en la vida requiere estar seguros y tener la convicción de que es el alma quien nos habla y que nos guía por el camino adecuado, sabiendo reconocer y no dar importancia a las pretensiones del ego ni dejarnos bloquear por él. Puede ayudarnos ver al ego y a los miedos que pretende infundirnos como si fuera un enanito malhumorado que viene a gastarnos una broma y no lo consigue.

En el coraje de ser reside lo mejor de nosotros, en expresar desde el corazón aquello que nos define con la autenticidad del ser, ese ser libre de ser y de actuar y cuya sabiduría es nuestro timón en el barco de la vida.

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jueves, 6 de octubre de 2011

El respeto

  • El respeto a uno mismo hace que actuemos desde la autoestima, la dignidad y la confianza en lospropios recursos internos.
  • Cuando aprendemos a respetarnos, entonces respetamos a los demás. Cuando nos respetamos a nosotros mismos, aprendemos a marcar límites y a volvernos asertivos.
  • En una actitud de respeto a uno mismo, somos independientes y autónomos pero pedimos ayuda, si es necesario.
  • El respeto es la base del amor por uno mismo.
  • Cuando nos respetamos, nos valoramos, valoramos lo bueno en los demás y los pequeños detalles de la vida que tanto nos dan y que antes nos pasaban desapercibidos.
  • El respeto es una de las bases de la felicidad, la seguridad y la convivencia en armonía.

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