sábado, 12 de marzo de 2011

Las alas del momento presente


Tratar de asirnos a un momento presente que nos gusta para apropiarnos de él y pretender que se eternice es no reconocer la esencia temporal y transitoria del momento el cual se va transformando para obedecer a su naturaleza variable. La principal enseñanza que nos transmite la esencia temporal del instante cuya manifestación de cambio es inevitable es que cuando ese cambio no nos agrada, debemos abrirnos a su aceptación o a la posibilidad de hacer lo posible por generar otro cambio o, incluso, que ocurra lo inesperado, a veces, simplemente confiando y dejando de preocuparse.

El momento presente puede ser valorado y disfrutado, mientras dure, abiertos a sus alas las cuales pueden desplegarse para ser reconocido, aceptado o cambiado. Una mente consciente sabe que el momento se desvanecerá para dar lugar a otro y que en ese inevitable devenir podemos encontrar el jugo y el néctar de la vida en lugar de encerrarnos o limitarnos en nuestros juicios o miedos que envenenan el instante y le roban su frescura, sobre todo, cuando tratamos de defender nuestro territorio como consecuencia de una falta de flexibilidad o tolerancia.

La libertad del momento presente nos invita a entregarnos a él y a adaptarnos a su esencia mutable conciliándonos a través de ella con nuestra naturaleza más humana y genuina: aquella en la que se fluye con la vida y se camina de la mano con ella, respirando con la conciencia, respetando su ritmo y unificándonos con ella, dejando atrás la resistencia, la queja, la crítica o la culpa. El momento presente es libre en sí mismo, por tanto, nunca podremos alargarlo, agarrarlo o adquirirlo. Podremos dejarlo atrás, soltarlo, abrirle los ojos, paladearlo o fundirnos con él. Pero pretender asirnos a él, sin que nada cambie nos hace sucumbir ante el ego que todo pretende controlarlo y que nos esclaviza y tiraniza limitándonos en el tiempo, a las prisas, a las exigencias y a los temores que nos vuelven inconscientes, sin control sobre nuestras emociones. El tiempo no pasa tan rápido como el ego quiere hacernos creer, pues si lo asumimos de forma consciente, percibimos que todo tiene su duración, su ciclo, su proceso en cada instante que, vivido y reconocido desde su raíz, desde el ahora, nos conecta con el convencimiento y la seguridad interior en que sabemos que estamos haciendo lo correcto, cumpliendo con nuestra misión en la que la magia de la vida se manifiesta en sintonía con el todo: especialmente, cuando nos detenemos para escuchar y recrearnos en nuestro silencio interior, agradeciéndolo como un regalo y un amigo a quien prestar atención. El momento presente se manifiesta, se desarrolla y se va en un vaivén de circunstancias. Aceptarlo y permitirlo así es el arte de la vida. De esta forma, el momento eclosiona, se manifiesta, se expande y cesa para dar lugar al siguiente en un continuo flujo vital en el que se asienta la sabiduría de la existencia.

Safe Creative #1103128688538

Me ha inspirado este artículo el libro El poder del ahora de Eckhart Tolle, ese genial maestro que nos ha regalado una de las mejores obras del mundo espiritual.

7 comentarios:

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Hola Mª Jesús,

como siempre un placer visitarte.
Qué poco vivimos el presente en este siglo XXI... nos cuesta VIVIRLO, SENTIRLO, y transformarnos por dentro y por fuera. Y lo cierto es que solo tenemos el AHORA. UN momento para disfrutarlo y exprimirlo, pero que debemos dejar marchar para que venga lo nuevo.

UN abrazo muy fuerte,

LAura

http://www.elviajedelatortugablanca.blogspot.com

Igna dijo...

La realidad es que con el único y persistente presente manejamos tanto el pasado como el futuro.
Lo importante es no salirse de este preciso instante, de éste.
Bs.


(y de éste)
Estar siempre en ese instante.

Steki dijo...

El aquí y el ahora. Es la razón más importante.
Este libro me "persigue". Cuando estuve en Chile con mi amiga blogger Ali Montero, reikista, estaba el libro en la biblioteca del dormitorio que me habían asignado. Ya de vuelta en Mendoza (mi tierra), voy a una librería buscando el libro Comer, rezar, amar y, al lado de éste, estaba El poder del ahora. Dudé. Pero me llevé el anterior dado que yo había subido un post al respecto y no quería ver la peli sino tener el libro. Ahora sí, iré por El poder del ahora. Nada es por casualidad.
Por cierto... la conoces a Ali Montero? Creo que sí, pero no estoy segura. Te van a gustar sus blogs.
Gracias por esta entrada. Me estaba esperando. Un beso grande para ti.

AMBAR dijo...

Y realmente así es, el cruce de algunos momentos, situaciones o personas por el camino de nuestra vida, son más doloros que otros, pero nada sigue con nosotros todo el camino hasta el final.
Un abrazo.
Ambar.

Ricardo Tribin dijo...

Que curioso,

Lo tengo en este momento frente a mi para empezar su recorrido por el ahora.

Fuerte abrazo!!

Franziska dijo...

Gracias por tus visitas, amables palabras y por lo que me ha llenado de asombro que, a pesar de mi silencio y del tiempo transcurrido, no hayas eliminado los enlaces con mis blogs.

Es inevitable vivir las circunstancias tal y como van desarrollándose en nuestra vida pero si como seres vivos fuéramos más razonables...siempre nos inquieta el presente porque representa la incertidumbre de lo que nos va a tocar vivir pero en cuanti llega "el futuro", sólo entonces, es cuando reconocemos todas las cosas hermosas que nos ha tocado vivir.

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Hola amiga mia,
hoy me paso para contarte que tu texto está colgado en mi blog
http://wwww.elviajedelatortugablanca.blogspot.com

Como siempre, un placer :)